sábado, 25 de octubre de 2008

Diversión con Títeres (3er Artículo)


¿Quién no ha visto en su vida una función de títeres? y en su infancia, ¿protagonizado una?Los títeres son uno de los juguetes más versátiles que puede tenerse en casa. Son útiles tanto desde los primeros meses cuando el bebé es principalmente espectador, hasta los cinco y seis años cuando los niños representan a los personajes e incluso se aventuran a crear sus propios muñecos y escribir los libretos. Los títeres permiten invaluables horas de juego, estimulación de la habilidad verbal, oportunidad de interacción entre padres e hijos y entre hermanos e incluso, sirven como una herramienta eficaz para descubrir temores o frustraciones en los niños, así como para reforzar normas de comportamiento.La creatividad infantil se desborda a la hora de hacer los títeres, ya sea con simples dibujos recortados o con bolsas de papel decoradas, fieltro, tela, calcetas, etc., en combinación con lana, botones, cartón, pintura para dedos, témperas, crayones, papel de colores, etc. Aplicar la goma, colorear y pegar ejercitan la motricidad fina y permiten prolongar los períodos de atención y de intercambio entre padres e hijos. Ver el producto final de las horas de trabajo juntos es la mejor recompensa y el mejor alimento para la autoestima.¿Y el escenario o teatrino? Decidir cómo esconderse para maniobrar a los títeres es un excelente pretexto para aprender a proponer ideas y resolver problemas. Lo mejor es trabajar a partir de las ideas de los niños y darles instrucciones precisas sobre lo que se necesita: un lugar donde se puedan esconder pero que tengan suficiente espacio para colocar sus títeres y mostrarlos al público espectador.
Por otra parte, la conversación que se genera mientras se elaboran los títeres o bien durante la presentación de la función, es excelente práctica para el desarrollo del lenguaje. Por tratarse de un juego, no existen presiones y los niños se sienten cómodos para hablar y darle vida a los títeres con sus propias voces. Se puede seguir una historia específica como el cuento que les gusta escuchar todas las noches, o improvisar creando una historia propia.Si se utiliza algún cuento para diseñar a los personajes y presentar la función, se está estimulando la memoria. Los niños son muy hábiles para memorizar los cuentos que les leemos, por ello no sorprende que al montar la función sean capaces de representarlos al pie de la letra. Además se refuerza el concepto de temporalidad al presentar a los personajes según como avanza la historia.Las historias improvisadas pueden ser de los más diversos temas, pero también se puede aprovechar alguna situación por la que el niño esté pasando, como el temor a la piscina, alguna situación escolar o familiar conflictiva o difícil, los hábitos de alimentación, etc. Puesto que son los muñecos los que hablan, los niños se sienten cómodos y se animan a expresar sus más profundos sentimientos a través de los personajes. Estos diálogos improvisados son muy útiles para detectar problemas y entender mejor cómo se sienten los niños.Los títeres son fabulosos para compartir: los hermanitos menores de dos años pueden ser un increíble auditorio y los hermanos mayores se sentirá muy bien de divertir al público; pero si su edad y destrezas lo permiten, todos pueden colaborar en la elaboración de los títeres y presentación de la función;entonces, familiares omuñecos de peluche seránun magnífico auditorio





Los títeres son la forma mas completa de interacción de la familia entera a la hora de querer compartir en una actividad lúdica y didáctica.
¿Armemos un show de títeres?, para esto lso propios artistas se transforman en espectadores y lso propios creadores de lso personajes son los que con atención siguen sus aventuras, o sea, jugar con títeres es una retroalimentación impresionante,
Los niños al ver como los padres pueden llegar a crear un títere usando materiales sin vida, es un reto para ellos, primero como espectadores les crea un paso gigante a la capacidad d síntesis y atención ante cosas de su interés, les ayuda a omitir y centrarse solo en lo que ellos seleccionan. Ya mas grande son los padres los alimentados al ver a sus hijos creando personajes y esforzándose en explorar nuevas formas de expresión, el hecho de crear distintas voces, de dar movimiento a un personaje, de concentrarse en algo puntual, es algo muy gratificante para los padres y es un esfuerzo alimentador para el niño que quiere sentir el orgullo de sus padres hacia sus propios actos.